Alto volumen. Mucho ruido. Poco tiempo.
Cuando tu equipo recibe cientos o miles de candidaturas, la velocidad y la consistencia se convierten en los mayores retos. El screening tradicional no puede seguir el ritmo.
Demasiados candidatos, poca visibilidad
Los buenos perfiles quedan enterrados entre cientos de CVs. Los recruiters no pueden revisarlos todos.
El screening manual mata la velocidad
Primeras llamadas, explicaciones y validaciones previas consumen horas y ralentizan la contratación.
Evaluación inconsistente
Cada recruiter evalúa de forma distinta. La calidad varía y la toma de decisiones se retrasa.
Bases de datos que nadie reutiliza
Ya tienes miles de candidatos anteriores que podrían encajar, pero no hay tiempo para reactivarlos o reevaluarlos.
Costes de sourcing en aumento
La dependencia de portales de empleo, campañas de performance y agencias externas drena el presupuesto.







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